Evangelización Mundial

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la evangelización mundial – Samuel Clark

Queridos amigos del Camino:

Entre los fundamentos vitales del discipulado cristiano no hay uno que produzca tantas protestas como la tarea de evangelizar al mundo. “Déjalos con su religión. Son buenas personas. ¿Por qué crees que tenemos el derecho de predicar a Cristo como el único camino a Dios? Yo no estoy preparado para esto,” etc.

Repasa conmigo las últimas palabras de Jesucristo a Sus discípulos: “Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

¿Te fijas en nuestra tarea? Hacer discípulos. ¿Dónde? A todas las naciones. ¿Por qué? Porque El tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra y El nos manda hacerlo. ¿Qué promete? Estar con nosotros, para hacer la tarea que nos dejó.

“Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra ” (Hechos 1:8).

Cuando El dice que estará con nosotros, ¿qué significa? La plenitud de Su Espíritu nos llenará para poder hacer la tarea. Siempre que la Biblia dice que el Espíritu de Dios viene sobre alguien es para darles poder. Esta es la plenitud PLETHO, en el griego, como en Hechos 2 y Hechos 4:8. La plenitud PLEERO es la que viene para hacernos como Cristo en nuestra vida como discípulos, como en Hechos 6:5,8 y Efesios 5:18. ¿Dónde seremos los testigos de Jesús? Primero donde estamos, luego en las regiones cercanas y aun en áreas difíciles de oposición y odio, y por Su dirección hasta en toda la tierra, hasta el último rincón.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura ” (Marcos 16:15).

Este mandato no deja duda de que Dios ama a toda criatura en el mundo. Pero, ¿incluye a los ateos y escépticos que rechazan el Evangelio y se burlan o atacan a los cristianos? Quiero recordarles que Jesús experimentó el rechazo de Su mismo pueblo que insistió que Pilato le matara en la cruz. Sin embargo, 30 años después Jacob dijo a Pablo que miles de judíos ya eran cristianos y aún muchos sacerdotes. Sí, los más difíciles también pueden ser alcanzados con tiempo, amor, paciencia y perseverancia amistosa.

Si alguien está interesado en hacer esta labor con los difíciles, quiero ofrecerles una serie de 12 “Cartas a un amigo escéptico” que he desarrollado, usando el material de un magnífico ministerio evangelístico entre los difíciles. Creo que la mayoría de nosotros necesitamos prepararnos para “presentar defensa ante todo el que os demande razones de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Si les interesan para su propia información o preparación, o para compartir con un amigo difícil, busca el enlace abajo.

Lo importante es no dejar esta tarea a los más audaces y valientes entre nosotros. Jesús dijo: “… Seguidme, y yo os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19). Algunos pescaremos con una caña y echaremos la carnada muchas veces, sin pescar muchos peces. Otros usarán redes y llevarán muchos al Señor. No importa cómo pesques, mi amigo, pues Cristo nos dejó la tarea de pescar.

Para cambiar la ilustración, veamos en Mateo 8:35-38 una descripción de nuestro mundo y el remedio: Orar para que Dios mande obreros a la cosecha. Cristo dijo en Juan 4:35 que “están blancas para la siega” pero, ¿dónde están los obreros? Mejor dicho, ¿quiénes son los obreros? En Mateo 10 Jesús envió a Sus discípulos a cosechar. Volvieron con grandes noticias de su éxito (véase Lucas 10:17). Para que no pensemos que aquellos apóstoles fuesen los únicos, recordemos que envió a otros 70 con ellos (Lucas 10:1). Años después, uno de ellos escribió: “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). ¿Quiénes? ¿Los apóstoles? ¿Los 70? ¡Nosotros! Cada discípulo que sigue a la Luz del Mundo debe ser una luz también, en sus obras buenas (Mateo 5:16) y en sus palabras de testimonio (Fil. 2:14-16).

No me gusta hablar de la evangelización como un deber sino como un privilegio, un llamamiento, una función tan natural que es más bien un gozo tremendo. Algunos de los momentos más gozosos en mi vida han sido cuando estaba llevando a unos amigos a conocer a mi Señor. Dios nos está permitiendo entrar en la misma obra de Su Hijo quien vino a buscar y hallar al que se había perdido (Lucas 19:10). Colaborar con Cristo por el poder del Espíritu del Señor es un llamamiento muy grande. No somos tan dignos de ser llamados “Sus embajadores” pero así lo dice Pablo en 2 Corintios 5:19,20. Nuestro Rey nos ha nombrado y nos ha dado el mensaje de reconciliación, de paz con Dios por medio de la muerte de Jesucristo por los pecados. Nunca nos debemos cansar de hablar de tan generosa oferta.

Pablo dijo: “Porque no me avergüenzo del Evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree…” (Rom. 1:16). Las Buenas Noticias deben ser predicadas. La Palabra de Dios debe ser sembrada como semilla viva y eterna en los corazones de los hombres. La Luz debe brillar en las tinieblas para que sean salvos muchos que esperan en su necesidad tan grande.

Que Dios nos ayude a trabajar mientras sea de día.

Abrazos. Samuel