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Recursos Gratuitos para el Discipulado: Seguimiento y Capacitación

multiplicación espiritual – Samuel Clark

Queridos amigos del Camino:

Yo nací en una familia de músicos en el suroeste de Texas en aquellos tiempos cuando sólo había unos radios para la diversión. Vivimos tan lejos de una ciudad grande que no logramos oír mucho en las horas del día pero muy bien de noche. Así que nuestra diversión familiar fue escuchar al radio y aprendimos todas las canciones de los famosos cantantes.

Cada año había una reunión familiar y pasamos horas, días completos, en cantar esas canciones. ¡Qué memoria tenía en esos años! Mi bisabuelo era un maestro de música y enseñó a sus hijos a tocar instrumentos, especialmente el piano, así que en nuestras reuniones una, luego otra y luego otra de sus nietas pasaban a tocar el piano y todos cantábamos.

Les digo esto por una razón: ya casi no hay reuniones de la Familia Gardner y cuando nos juntamos no cantamos como antes. ¿Por qué? No hay músicos como aquellas tías. Sólo mi hermana toca el piano y ahora le cuesta con las manos muy mal con reumatismo. Mis primos ya son abuelos y ninguno ha enseñado a sus hijos a tocar y cantar, sólo a escuchar y apreciar la buena música. Así es mi propia familia. Nos encanta escuchar pero no tocamos ni cantamos. ¿Qué pasó? Para que una tradición siga fielmente por todas las generaciones, tenemos que seguir con las mismas cosas esenciales. ¿Oíste? ¿Oyeron?

Ahora al punto principal: somos hijos espirituales de otros, pero la herencia de la visión de la multiplicación espiritual morirá en cualquier generación que no cumpla las condiciones necesarias. Así como en mi familia no hay músicos y sólo podemos escuchar a otros. ¡Qué triste!

Los Navegantes tenemos un lema sencillo. Hace años era importante para nosotros. Nos medíamos y nos examinábamos por ese lema porque define no sólo nuestra meta sino el método que debíamos estar usando. Ese lema, si Uds. lo han olvidado…o si nunca lo oyeron …es:

“Conocer a Cristo y darle a conocer.” En ese lema se funda nuestra visión tan particular de la multiplicación espiritual. Cada uno debe vivir así. No es el lema del grupo sino del individuo. Antes era el asunto principal de cada encuentro de líderes, obreros o de discípulos porque era lo que nos motivaba y nos mantenía en fila con los demás Navegantes en todo el mundo. Ahora que estamos en más de 30 ciudades en la América Latina y 104 países en el mundo, es muy necesario que enfaticemos aquello que nos concierne por ser una visión de Dios. Hace falta un nuevo y quizá mayor compromiso para buscar esta meta con los métodos que Dios nos ha enseñado.

Siempre debemos empezar con el principio: CONOCER A CRISTO. Nuestras raíces de una vida verdaderamente devocional de permanencia en Cristo y El en nosotros es la clave. Solamente esta vida produce una vida que vale la pena multiplicar. No queremos multiplicar unos cristianos mediocres y faltos de frutos. Los hay muchos hoy. Escuchan la música pero no cantan.

¿Sabes acertar si permaneces en Cristo o no?

“El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.” I Juan 2:6
“Todo el que permanece en El, no peca…” I Juan 3:6
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos.” Juan 15:7,8

¿Estás permaneciendo en Cristo? Este es el conocimiento de Cristo que buscamos después de conocerle como Señor y Salvador para tener vida eterna y ser hechos Sus hijos eternos. El dijo: “…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…” (Mateo 11:29). Si no somos mansos y humildes, no hemos aprendido nada que nos pueda hacer cristianos fructíferos.

¿Cómo está tu tiempo con Dios? Hace tiempo que te lo pregunto, ¿verdad? ¡Me da vergüenza! Debiera estar siempre en el primer lugar de nuestra exhortación. Deberíamos hablar de nuestro encuentro más reciente con Dios sin que nos preguntaran. Es un punto esencial de la ecuación. No podemos dar a conocer al que no conocemos bien y fresquito.

¡Cuántos problemas se resolverían entre esposos, compañeros, amigos y familiares si todos tuviéramos tiempos de calidad con Cristo cada día y estuviéramos prestos para compartir con otros lo que hemos recibido! Tiempos devocionales secos y distraídos no producen este conocimiento de Cristo.

Una permanencia en Cristo debería de ser constante, sin interrupciones largas, regresando rápido y muchas veces al día a ese lugar de descanso en El y de victoria sobre la carne, el mundo y el diablo. ¿Suena imposible o irreal? No lo es. ¿Es fácil? No lo es. Pero por Su gracia podemos experimentar esta vida de permanencia en el conocimiento de El. Si es tu deseo y petición constante, será tu experiencia más y más constante. Haz tuyo el Salmo 27:4,8,9.

En segundo lugar, y siempre en segundo, es DAR A CONOCER A CRISTO a los que nos rodean, los que Dios nos asignará como tarea de evangelizar y discipular. Dios espera este segundo paso de todos los cristianos pero pocos lo saben o lo creen. Por esto Dios aclaró esto en la visión que dio hace 75 años a Los Navegantes: el compromiso es dar fruto en las vidas de otros. Si somos luz, la luz alumbra en las tinieblas. Si sólo escuchamos música sin cantar, la tradición familiar se rompe.

No todos deben de ser ministros oficiales de la obra del Señor, sino que cada uno en su hogar, su vecindario, su trabajo, su escuela y entre sus amigos y familiares sea multiplicador que atraiga a otros a nuestro Señor Jesucristo. Por sus palabras, sus ayudas, sus vidas cristianas de amor, por todos los modos posibles, que estén haciendo una influencia en la vida de otros.

Tengo dos preguntas para ti, amigo.

  • ¿A cuántas personas has influenciado tú para que conozcan a Cristo?
  • ¿Cómo están ellos ahora en su vida: estériles o fructíferos?

Estas dos preguntas revelan si estamos enchufados en la visión de la multiplicación espiritual o si la hemos perdido. Son preguntas serias. Cada cristiano debe hacérselas a menudo. Y a nosotros, que pretendemos proclamar y procurar esta visión en el mundo, se nos exige este compromiso con Dios quien nos puso en este movimiento.
Recuerden, amigos, las cuatro generaciones de II Timoteo 2:2: “Y lo que has oído de mí1 en la presencia de muchos testigos, eso encarga (tú)2 a hombres fieles3 que sean idóneos para enseñar también a otros4.

Cada uno de nosotros está en esta cadena en alguna generación de la cadena de multiplicación. Si no has empezado tu propia cadena, busca un Timoteo que puedes influenciar y que podrá influenciar a otros. Si tienes uno o más Timoteos pero no están ayudando a otros, busca la razón y ayúdale a volver a la visión con compromiso serio. Si los que éstos ayudan no están ayudando a otros, ayúdale a saber por qué y a motivarles a seguir adelante. Nadie espera que cada uno pueda cuidar de cuatro generaciones. No se trata de esto. Cada uno cuida de sus propios hijos espirituales, sus Timoteos, como Pablo estaba haciendo. Si trabajamos bien con esa generación, los nietos y bisnietos van a seguir haciendo lo mismo.

¿Parece un sueño imposible? Los Navegantes Internaconales acaban de elegir a su nuevo presidente, un inglés con muchos años de experiencia en Africa y Europa. Y fíjense, este cuarto presidente del movimiento es un fruto de la cuarta generación. La multiplicación espiritual no es un sueño. Es un plan viable y efectivo. ¿Quieres ser parte de esta visión? Dios está buscando a esta clase de obrero.

Abrazos, Samuel