Vida Cristiana Auténtica_Clark

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la vida cristiana auténtica – Samuel Clark

Queridos amigos del Camino:

Años atrás leí “La Vida Cristiana Normal” escrito por el famoso cristiano chino Watchman Nee. Me impactó mucho su tésis basada en Romanos 6, declarando que la vida cristiana promedia dista mucho de la vida cristiana normal. ¿Por qué? Porque la vida normal es una vida nueva por cuanto el viejo hombre FUE crucificado junto con Cristo, resucitado con El para andar en vida nueva. Porque, si nos examinamos a la luz de esta verdad, la mayoría de los cristianos no parecen tan diferentes de los no cristianos. No se ve una nueva persona victoriosa, obediente, santa, fructífera y abundante.

Me duele decirlo, pero es así en muchos de mis conocidos que han venido a la Cruz de Cristo para encontrar el perdón de sus pecados, la paz con Dios, la vida eterna y la seguridad de su nuevo nacimiento espiritual como hijos de Dios…pero nunca han experimentado la Cruz, la sepultura, la resurrección, la ascensión y la entronización con Cristo para ser libres del pecado diario. Es más, como tan pocos han visto esa vida de libertad en sus comunidades cristianas, ni saben que existe… no la anhelan, no la buscan. Otros sí han oído de ella pero se cansaron de procurarla y ya no sienten el deseo de seguirla buscando, tampoco sienten vergüenza ante sus fracasos.

¿Saben que? La Biblia nos muestra que los únicos hombres y mujeres normales son los que han encontrado esta tremenda verdad de libertad del pecado mediante la unión espiritual con Dios, la que es por la comunión constante con El. Todos los demás son hombres y mujeres anormales. Dios no creó al hombre para la clase de vida que todos llaman “normal”. En realidad es la vida promedia, la vida carnal, la vida de esclavitud al pecado. Los cristianos se excusan de tan alta norma porque sí son mejores de lo que eran y tal vez mejores que muchos. Pero distan mucho de ser normales en el sentido bíblico.

Traten de imaginar a Adán y Eva antes de su rebelión contra el único mandamiento que su Creador les había dado. Tenían comunión con Dios, andaban desnudos pero sin vergüenza, gozaban de un huerto de amor y abundancia, tenían grandes privilegios y autoridad sobre toda la creación. Hasta que cayeron en pecado. Ahora, imagínenlos después de su caída. ¿Cuál vida era la normal? No hubo otro que fuera perfectamente normal hasta la venida de Jesucristo, el Segundo Adán, el Hombre Normal. Creo que por esto Jesús casi siempre se llamaba el “Hijo de Hombre”. Adán en hebreo significa Hombre (humano o humanidad, no una conotación de su sexualidad). Cristo se identificó con Adán, la humanidad, para que nosotros podamos identificarnos con El y Su obra redentora y libertadora para vencer al pecado que condena y esclaviza (Rom. 5:12-21).

Esta identificación con Cristo en Su muerte y resurrección se describe en Romanos 6:3-6. “Bautizados en Su muerte” es la expresión de identificación. Debemos quitar de la mente la imagen de un poquito de agua en la frente y pensar en el significado de esa palabra en el griego: inmersión completa, como para lavar una prenda o para teñirla. Significa empaparse de El y Su muerte, sepultura y resurrección. Esto sucedió cuando creímos. El bautismo cristiano no es el tiempo cuando esto sucede; es el símbolo de lo que sucedió el momento en que creímos y recibimos al Espíritu de Jesús que nos bautizó en el Cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:13; Efesios 1:13,14; Col. 3:20; 3:3).

Nuestra parte es saber esto (Rom. 6:6) y creerlo. Es decir, contarlo como cierto (Rom. 6:11) y presentarnos a Dios para vivir esta vida normal por la fe (Rom. 6:13). ¿Suena demasiado fácil? Pruébalo, amigo. Sólo el Espíritu de Dios puede darte esa revelación, esa fe y esa sumisión para vivir así. “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí: y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gál. 2:20).

Quiero dejarles con un texto más que describe la vida normal. “concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor en santidad y justicia delante de El, todos nuestros días.” (Lucas 1:74-75) ¿Es una descripción de tu vida y de la mía? Cristo murió para lograr esta clase de vida… no una vida promedia, mediocre.

¡Vivámosla, amigos!

Abrazos, Samuel Clark