La Pasión de Cristo

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La Pasión de Cristo – la película

Queridos Amigos del Camino:

Fuimos a experimentar la nueva película producida por el famoso actor Mel Gibson, “La Pasión del Cristo”. Es mucho más que “ver” otra película cristiana. Es una experiencia de comunión en Cristo. Pablo habló de la “participación de Sus padecimientos” (Fil. 3:10) que es un sufrimiento personal más allá de una lectura de observación objetiva de las últimas 12 horas de la vida de Jesucristo. Creo que lo que siente un cristiano al ver esta película es exactamente esa participación con Cristo en Sus sufrimientos por mí.
Una vez en la vida del joven Conde de Zinzendorf sucedió algo parecido. Iba de cacería y paró para una oración en una capilla por el camino. Había un crucifijo en esa capilla con una representación artística del Señor Jesús en la cruz. Le llamó poderosamente porque además de la figura tan vívidamente representada por el artista, había un pequeño mensaje escrito y pegado debajo del crucifijo que decía, “Esto lo hice por ti. ¿Qué has hecho tú por mí?” Horas más tarde ese joven salió de la ermita cambiado para siempre. Así piensa el cristiano al ver la tremenda violencia hecha a Jesús de Nazaret. Pero en vez de un enojo y odio a los romanos y judíos, todos sentimos que somos los culpables, los causantes de cada golpe y varillazo que le dieron. Cada gota de la sangre que fluía de Su cuerpo fue por nosotros.

La primera cosa que uno ve en la pantalla es Isaías 53:5: “Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El y por Sus heridas hemos sido sanados”, escrito 750 años antes de Cristo por el profeta. Nadie que conoce esa sanidad de su muerte espiritual al creer en Jesús como el Hijo de Dios, el Cristo, el Salvador del mundo, podría culpar a ninguna raza o gobierno por lo que sucedió. Todos somos culpables. Todos causamos ese sufrimiento. Nosotros deberíamos ser los castigos, no El. Lloramos no sólo por Sus sufrimientos sino por nuestra participación en ellos. Esa sangre que fluyó de El nos lava más blancos que la nieve.

No hubo aplausos al final, sólo sollozos de profunda emoción y alivio que había terminado aquella tormenta de Su alma. Por esto yo sentí que no era “demasiado violenta”, mas bien, no podían mostrarla toda. Sentía cuánto Dios me ama y hasta qué punto odia el pecado. Sólo el Hijo de Dios hecho hombre para morir podría pagar semejante deuda de mi culpabilidad. Quiero volver a verla una y otra vez porque había tanto en cada evento que es significativo para hacernos apreciar el enorme precio que el Padre pagó por nuestra redención del pecado.

No es antisemítica. El libro llamado Jueces, o cualquier libro profético, es mucho más fuerte en su condenación de los que llamamos judíos. Yo veía en sus líderes religiosos de la época la misma actitud que veo en muchos que se llaman cristianos hacia cualquiera que no se conforme a las ideas de ellos. En cambio, veo que el amor de Dios se manifestó entre esos mismos judíos: ¡50 días después, 3,000 se convirtieron en discípulos de Jesucristo! Treinta años después, según Hechos, la iglesia cristiana en Jerusalén contaba con miles de convertidos, incluyendo a sacerdotes y fariseos. Dios dio a Su Hijo y Su Evangelio primero a los judíos, después a los gentiles (Rom. 1:16).

Tampoco es antiromano. Uno de los soldados y tal vez el mismo Pilato empezaban a creer que Este Hombre era en realidad el Hijo de Dios. De hecho, fue por medio de los ciudadanos del imperio romano que el cristianismo se desprendió a todo el mundo. Dios no es ni antisemítico ni anti-romano. Su Hijo murió por judíos y gentiles.

Sin duda Uds. tendrán la oportunidad de experimentar esta película. No la pierdan. Pero prepárense bien primero. Lean los Evangelios, aunque sea solamente los últimos capítulos que tratan de Su pasión o sufrimiento. Es bueno repasar los detalles antes de ver la interpretación de Gibson. Van a ver unas cosas diferentes que vienen de la tradición; ellas no quitan la bendición de disfrutar de todo lo bueno y bíblico que hay. Prepárense para una experiencia, una participación, una fuerte impresión emotiva. Prepárense para aprender cosas nuevas acerca de Dios, Su Hijo y de su propia persona.

Prepárense para una nueva libertad para hablar del Señor y lo que El hizo por nosotros. Todo el mundo estará comentando sobre la película, cristianos, seudo-cristianos y no-cristianos. Debemos aprovechar esta oportunidad con preguntas como:

  • ¿Qué te pareció La Pasión del Cristo?
  • ¿Qué significa “pasión” como se usa en esta película?
  • ¿Por qué es mucho más sangrienta que otras películas sobre Jesús?
  • ¿Por qué empieza en el Huerto?
  • ¿Qué te pareció el papel de Judas? ¿De Pedro? ¿De María?
  • ¿Por qué muestra a Satanás como humano?
  • ¿Por qué le querían crucificar los líderes religiosos?
  • ¿Por qué no quería Pilato crucificarle?
  • ¿Por qué había unos que no estaban de acuerdo?
  • ¿Qué te llamó la atención del final de la película?
  • ¿Qué dudas o preguntas tienes de la película?
  • ¿Has recibido el perdón de tus pecados que Cristo consiguió en Su pasión?

Aunque no es una película perfecta, es una herramienta que podemos usar muy bien porque se enfoca en la obra redentora de Jesucristo. Muchas personas creen más en Su ejemplo y enseñanzas que en Su muerte por sus pecados. Todo lo demás de la historia de Jesús es sólo para mostrarnos que El era realmente el Hijo de Dios y el Mesías Salvador prometido. Su muerte es para nuestra redención de la muerte espiritual y para hacernos hijos de Dios. Pedro lo dijo muy bien:

“Porque también Cristo murió por los pecados, una sola vez, el Justo por los injustos para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu.” (I Pedro 3:18)

Usemos esta oportunidad para compartir el Evangelio de Cristo a todos los que nos rodean.

Abrazos,
Samuel Clark