Fundamentos para la Familia 130

FUNDAMENTOS PARA LA FAMILIA CRISTIANA 130 – Samuel Clark

apostasía afecta el hogar

Queridos Amigos:

La palabra apostasía en el idioma griego significa rebelarse, apartarse, abandonar o ser infiel. Por esto la misma raíz es traducida “divorcio” en algunos pasajes. El hebreo es igual y se usa en varios pasajes para los que abandonan la fe o la religión. ¿Qué tiene que ver esta palabra con el hogar cristiano? Vamos a ver que tiene mucho que ver con la misma definición del matrimonio bíblico tanto en el Antiguo testamento y los judíos como en el Nuevo y los cristianos.

Según la más reciente encuesta de opiniones en los Estados Unidos, un 48% de los entrevistados opinan que el matrimonio entre dos personas del mismo sexo debe ser legal. Esta cifra es muy sorprendente y significativa porque más del 50% de la población norteamericana todavía se identifican como “cristianos”. Por supuesto, esto no quiere decir que todos son practicantes o verdaderos cristianos. Pero esta encuesta comprueba que la apostasía ya está afectando a la “cristiandad” fuertemente. Esta revelación deberá despertarnos al peligro de una gran apostasía entere los que se describen como cristianos pero creen cosas que están en completa rebelión contra las enseñanzas bíblicas.

La Biblia enseña, desde Génesis 2 hasta Apocalipsis, que el modelo divino para el matrimonio es un hombre más una mujer que se unen para ser una nueva cosa: un matrimonio (Gén. 2:24). Siempre fue condenada la unión de dos personas del mismo sexo, no sólo la unión antinatural sino el acto aislado de unirse sexualmente. Existen varios pasajes en la Ley de Dios que prohibían esta clase de relaciones anormales (Lev. 18:22; 20:13; Gén. 19 y Jueces 19). En el Nuevo Testamento hay una fuerte condena del homosexualismo en 1 Corintios 6:9 y otros pasajes que usan la palabra “inmoralidades” para describir toda perversión del sexo ordenado por Dios.

Si aceptamos que la Palabra de Dios es la absoluta autoridad para la fe y la práctica y no las costumbres del mundo, entonces tenemos que estar en contra del homosexualismo y el matrimonio entre los del mismo sexo. Pero si las encuestas nos muestran que es casi la mayoría de estadounidenses que están a favor del matrimonio entre “gays”, tenemos que admitir que la apostasía de la Biblia como norma ya ha comenzado y va ganando adeptos cada año.

¿Qué significa esto para mí? Primero, que es muy posible que algunos que leen esta carta me tachen de anticuado, fuera de la realidad moderna, fanático o antisocial por lo que yo afirmo.

Mi posición siempre ha sido buscar la verdad en las Escrituras y no en las opiniones de la gente que no conoce ni a Dios ni Su Palabra. Yo quiero estar al lado de Dios y lo que Él ha revelado a los hombres para que le conozcamos, sigamos y obedezcamos. Yo no escribiría cartas a nadie aconsejándole desobedecer a Dios. La condenación sólo se aplica a los que rechazan la luz porque sus obras son malas (Juan 3:19). Lo que mis lectores hacen con esta verdad es su responsabilidad ante el Juez de toda la tierra. Mi responsabilidad es comunicar claramente Su palabra, y ésta es mi única intención. Quiero rescatar a todos los que puedo de la apostasía creciente del mundo moderno.

¿Cómo es que sucede la apostasía? Romanos 1:21-32 es la historia de la apostasía desde los tiempos antiguos, aun antes del diluvio destructivo en el tiempo de Noé cuando el mundo entero había llegado al punto en que Dios ya no aguantaba más esa apostasía (Gén. 6:5-8). Los versículos 21-24 del primer capítulo de Romanos es un resumen de la apostasía:

“Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.”

Los pasos de apostasía van de un conocimiento de Dios a un rechazo de Su señorío y deidad para perder su sabiduría con razonamientos humanos necios que rechazan la Palabra de Dios como su única norma. Cuando uno deja de creer en y adorar al Dios verdadero es sólo cuestión de tiempo que empezará a adorar dioses inventados, porque todos necesitamos un dios para vivir.

Creo que podemos observar este fenómeno hoy en día con muchos hijos de creyentes que al entrar en el estudio de la ciencia, la filosofía y la historia comienzan a rechazar la Biblia, luego la iglesia y por fin a Dios mismo. Este rechazo es la apostasía, el abandono de creencias antes aceptadas pero después rechazadas.

Los siguientes pasos de la apostasía son de perversiones de la moralidad bíblica, pequeñas al principio pero cada vez más grandes hasta como está el mundo hoy: apóstata de Dios. Se siente libres pero en realidad es libertinaje que es la esclavitud al pecado.

¿Cómo afecta esta apostasía al hogar cristiano? Podemos observar cómo los cambios de valores bíblicos a las costumbres mundanas destruyen matrimonios, pues, los divorcios son cada vez más comunes aun entre cristianos. Otro fenómeno es muchas iglesias pierden sus miembros, sus líderes comienzan a cambiar su mensaje a uno más cómodo a las costumbres de sus miembros, los hijos abandonan sus creencias y pierden la fe, y por último, la sociedad pierde toda la apariencia de una cultura cristiana.

Esto ya sucedió en muchos países europeos y está sucediendo en Norteamérica rápidamente. Pronto será el turno de la América Latina. No hay duda de que la tendencia humana es hacia la apostasía. Solamente el poder de Dios puede cambiar esta caída del hombre a la Gran Apostasía profetizada en la Biblia para el período del fin de los tiempos (2 Tes. 2:1-3).

¿Qué podemos hacer? Volver a Dios y a Su Palabra como nuestra única norma y luego compartir con el mundo nuestro mensaje, “Cristo en nosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27). Sólo podemos actuar por fe como individuos y familias unidas en Cristo para cambiar nuestro mundo. ¿Cuántos se comprometerán a vivir así este año conmigo? Juntos con Cristo podemos hacer una diferencia en nuestro círculo de relaciones. ¡Vamos adelante a Su Reino!

Abrazos, Samuel