Concordancia_31

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concordancia del carácter de Dios – Samuel Edelstein

maestro

Yarah (15/84)
(Éxodo 4:12) 12 Ahora pues, vé; y yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que has de decir.
(Éxodo 4:15) 15 Tú le hablarás y pondrás en su boca las palabras. Yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer.
(1 de los Reyes 8:36) 36 entonces escucha tú en los cielos y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel. Sí, enséñales el buen camino por el que deben andar y dales lluvia sobre tu tierra, la cual has dado a tu pueblo por heredad.
(2 de Crónicas 6:27) 27 entonces escucha tú en los cielos y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel. Sí, enséñales el buen camino por el que deben andar y dales lluvia sobre tu tierra, la cual has dado a tu pueblo por heredad.
(2 de Crónicas 6:27) 27 entonces escucha tú en los cielos y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel. Sí, enséñales el buen camino por el que deben andar y dales lluvia sobre tu tierra, la cual has dado a tu pueblo por heredad.
(Job 36:22) 22 He aquí que Dios es exaltado en su poder. ¿Quién hay que enseñe como él?
(Salmos 25:8) 8 Bueno y recto es Yaveh; por eso él enseñará a los pecadores el camino.
(Salmos)
(Salmos 25:12) 12 ¿Qué hombre es el que teme a Yaveh? El le enseñará el camino que ha de escoger.
(Salmos 27:11) 11 Enséñame, oh Yaveh, tu camino; guíame por sendas de rectitud a causa de los que me son contrarios.
(Salmos 32:8) 8 “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar. Sobre ti fijaré mis ojos.
(Salmos 86:11) 11 Enséñame, oh Yaveh, tu camino, y yo caminaré en tu verdad. Concentra mi corazón para que tema tu nombre.
(Salmos 119:33) 33 Enséñame, oh Yaveh, el camino de tus leyes, y lo guardaré hasta el fin.
(Salmos 119:102) 102 No me aparté de tus juicios, porque tú me has enseñado.
(Isaías 2:3) 3 Muchos pueblos vendrán y dirán: “Venid, subamos al monte de Yaveh, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas.” Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yaveh.
(Isaías 28:26) 26 Su Dios le enseña y le instruye en cuanto a lo que es correcto:
(Miqueas 4:2) 2 Muchas naciones vendrán y dirán: “Venid, subamos al monte de Yaveh y a la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas.” Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yaveh.

Lamad (20/86)
(Salmos 18:34) 34 Adiestra mis manos para la batalla; así mis brazos pueden tensar el arco de bronce.
(Salmos 25:4-5) 4 Muéstrame, oh Yaveh, tus caminos; enséñame tus sendas. 5 Encamíname en tu verdad y enséñame , porque tú eres el Dios de mi salvación. En ti he esperado todo el día.
(Salmos 25:9) 9 Encaminará a los humildes en la justicia y enseñará a los humildes su camino.
(Salmos 34:11) 11 Venid, oh hijos, escuchadme; el temor de Yaveh os enseñaré:
(Salmos 71:17) 17 Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud; hasta ahora he manifestado tus maravillas.
(Salmos 94:10) 10 El que disciplina a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre el saber?
(Salmos 94:12) 12 Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Yaveh, disciplinas y lo instruyes sobre la base de tu ley,
(Salmos 119:12) 12 ¡Bendito seas tú, oh Yaveh! Enséñame tus leyes.
(Salmos 119:26) 26 Mis caminos te declaré, y me respondiste; enséñame tus leyes.
(Salmos 119:64) 64 De tu misericordia está llena la tierra. Oh Yaveh, enséñame tus leyes.
(Salmos 119:66) 66 Enséñame buen sentido y sabiduría, porque tus mandamientos he creído.
(Salmos 119:68) 68 Tú eres bueno y bienhechor; enséñame tus leyes.
(Salmos 119:108) 108 Sean agradables a ti, oh Yaveh, las ofrendas de mi boca; y enséñame tus juicios.
(Salmos 119:124) 124 Haz con tu siervo según tu misericordia y enséñame tus leyes.
(Salmos 119:135) 135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo y enséñame tus leyes.
(Salmos 119:171) 171 Mis labios rebosarán de alabanza, cuando me enseñes tus estatutos.
(Salmos 132:12) 12 Si tus hijos guardan mi pacto y este testimonio que yo les enseño, sus hijos también se sentarán en tu trono para siempre.”
(Salmos 143:10) 10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu {O: espíritu} me guíe a tierra de rectitud.
(Salmos 144:1) 1 Bendito sea Yaveh, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra.
(Isaías 48:17) 17 Así ha dicho Yaveh, tu Redentor, el Santo de Israel: “Yo soy Yaveh tu Dios que te enseña provechosamente, y que te conduce por el camino en que has de andar.

Didaskalos (43/58)
(S. Mateo 8:19) 19 Entonces se le acercó un escriba y le dijo: — Maestro, te seguiré a dondequiera que tú vayas.
(S. Mateo 9:11) 11 Y cuando los fariseos le vieron, decían a sus discípulos: –¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?
(S. Mateo 12:38) 38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: –Maestro, deseamos ver de ti una señal.
(S. Mateo 17:24) 24 Cuando ellos llegaron a Capernaúm, fueron a Pedro los que cobraban el impuesto del templo y dijeron: –¿Vuestro maestro no paga el impuesto del templo?
(S. Mateo 12:38) 38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: –Maestro, deseamos ver de ti una señal.
(S. Mateo 19:16) 16 He aquí vino uno a él y le dijo: –Maestro , ¿qué cosa buena haré para tener la vida eterna?
(S. Mateo 22:16) 16 Después enviaron a él discípulos de ellos, junto con los herodianos, diciendo: –Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, que enseñas el camino de Dios con verdad y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres.
(S. Mateo 22:24) 24 –Maestro, Moisés dijo: Si alguno muere sin tener hijos, su hermano se casará con su mujer y levantará descendencia a su hermano.
(S. Mateo 22:36) 36 –Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?
(S. Mateo 26:18) 18 El dijo: –Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: “El Maestro dice: “Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.’ “
(S. Marcos 4:38) 38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal; pero le despertaron diciendo: –¡Maestro! ¿No te importa que perecemos?
(S. Marcos 5:35) 35 Mientras él aún hablaba, vinieron de la casa del principal de la sinagoga, diciendo: –Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestas más al Maestro?
(S. Marcos 9:17) 17 Le respondió uno de la multitud: –Maestro , traje a ti mi hijo porque tiene un espíritu mudo,
(S. Marcos 9:38) 38 Juan le dijo: –Maestro, vimos a alguien que echaba fuera demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
(S. Marcos 10:17) 17 Cuando salía para continuar su camino, un hombre vino corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó: –Maestro bueno, ¿qué haré para obtener la vida eterna?
(S. Marcos 10:20) 20 Pero él le dijo: –Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud.
(S. Marcos 10:35) 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron:-Maestro, queremos que nos concedas lo que pidamos.
(S. Marcos 12:14) 14 Y viniendo le dijeron: –Maestro, sabemos que eres hombre de verdad y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo al César, o no? ¿Daremos o no daremos?
(S. Marcos 12:19) 19 –Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muere y deja mujer y no deja hijos, su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano. {Gén. 38:8; Deut. 25:5}
(S. Marcos 12:32) 32 Entonces el escriba le dijo: –Bien, Maestro. Has dicho la verdad: Dios es uno, y no hay otro aparte de él;
(S. Marcos 13:1) 1 Cuando él salía del templo, uno de sus discípulos dijo: – Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios!
(S. Lucas 7:40) 40 Entonces, respondiendo Jesús le dijo: –Simón, tengo algo que decirte. El dijo: –Di, Maestro.
(S. Lucas 8:49) 49 Mientras él aún hablaba, vino uno de la casa del principal de la sinagoga para decirle: –Tu hija ha muerto. No molestes más al Maestro.
(S. Lucas 9:38) 38 Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: –Maestro, te ruego que veas a mi hijo, que es el único que tengo.
(S. Lucas 10:25) 25 Y he aquí, cierto maestro de la ley se levantó para probarle, diciendo:-Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?
(S. Lucas 11:45) 45 Respondió uno de los maestros de la ley y le dijo: –Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.
(S. Lucas 12:13) 13 Le dijo uno de la multitud: –Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
(S. Lucas 18:18) 18 Le preguntó cierto hombre principal, diciendo: –Maestro bueno, ¿qué haré para obtener la vida eterna?
(S. Lucas 19:39) 39 Entonces, algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron:-Maestro, reprende a tus discípulos.
(S. Lucas 20:21) 21 Estos le preguntaron diciendo: –Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no haces distinción entre personas, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.
(S. Lucas 20:28) 28 diciendo: –Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muere dejando mujer, y él no deja hijos, su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano. {Deut. 25:5; comp. Gén. 38:8}
(S. Lucas 20:39) 39 Le respondieron algunos de los escribas, diciendo: — Maestro, bien has dicho.
(S. Lucas 21:7) 7 Entonces le preguntaron diciendo: –Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Qué señal habrá cuando estas cosas estén por suceder?
(S. Lucas 22:11) 11 Decidle al dueño de la casa: “El Maestro te dice: “¿Dónde está la habitación en la que he de comer la Pascua con mis discípulos?’ “
(S. Juan 1:38) 38 Jesús, al dar vuelta y ver que le seguían, les dijo: –¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: –Rabí –que significa maestro–, ¿dónde moras?
(S. Juan 3:2) 2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: — Maestro sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, a menos que Dios esté con él.
(S. Juan 8:4) 4 le dijeron: –Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el mismo acto de adulterio.
(S. Juan 11:28) 28 Y cuando hubo dicho esto, fue y llamó en secreto a su hermana María, diciendo: –El Maestro está aquí y te llama.
(S. Juan 13:13-14) 13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14 Pues bien, si yo, el Señor y el Maestro, lavé vuestros pies, también vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros.
(S. Juan 20:16) 16 Jesús le dijo: –María . . . Volviéndose ella, le dijo en hebreo: –¡Raboni!-que quiere decir Maestro –.

Didasko (51/97)
(S. Mateo 4:23) 23 Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(S. Mateo 5:2) 2 Y abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
(S. Mateo 7:29) 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
(S. Mateo 9:35) 35 Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
(S. Mateo 13:54) 54 Vino a su tierra y les enseñaba en su sinagoga, de manera que ellos estaban atónitos y decían: –¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?
(S. Mateo 21:23) 23 El llegó al templo, y mientras estaba enseñando , se acercaron a él los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, y le decían: –¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio esta autoridad?
(S. Mateo 22:16) 16 Después enviaron a él discípulos de ellos, junto con los herodianos, diciendo: –Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, que enseñas el camino de Dios con verdad y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres.
(S. Mateo 26:55) 55 En ese momento Jesús dijo a la multitud: –¿Como contra un asaltante habéis salido con espadas y palos para prenderme? Cada día me sentaba enseñando en el templo, y no me prendisteis.
(S. Marcos 1:21-22) 21 Entraron en Capernaúm. Y en seguida, entrando él en la sinagoga los sábados, enseñaba. 22 Y se asombraban de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
(S. Marcos 2:13) 13 Jesús salió otra vez junto al mar, y toda la gente venía a él, y él les enseñaba .
(S. Marcos 4:1-2) 1 Otra vez comenzó a enseñar junto al mar, y se reunió ante él una multitud muy grande; de manera que él entró en una barca mar adentro y se sentó allí, y toda la multitud estaba en la playa, frente al mar. 2 Y les enseñaba muchas cosas en parábolas. Les decía en su enseñanza:
(S. Marcos 6:2) 2 Y cuando llegó el sábado, él comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos quedaban atónitos cuando le oían, y decían: –¿De dónde le vienen a éste estas cosas? ¿Qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¡Cuántas obras poderosas son hechas por sus manos!
(S. Marcos 6:6) 6 Estaba asombrado a causa de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.
(S. Marcos 6:34) 34 Cuando Jesús salió, vio una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas.
(S. Marcos 8:31) 31 Luego comenzó a enseñarles que era necesario que el Hijo del Hombre padeciese mucho, que fuese desechado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y que fuese muerto y resucitado después de tres días.
(S. Marcos 9:31) 31 porque iba enseñando a sus discípulos, y les decía: “El Hijo del Hombre ha de ser entregado en manos de hombres, y le matarán. Y una vez muerto, resucitará después de tres días.”
(S. Marcos 10:1) 1 Y levantándose de allí, fue a las regiones de Judea y de más allá del Jordán. Las multitudes volvieron a acudir a él, y de nuevo les enseñaba como él acostumbraba.
(S. Marcos 11:17) 17 Y enseñaba diciendo: “¿No está escrito que mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”
(S. Marcos 12:14) 14 Y viniendo le dijeron: –Maestro, sabemos que eres hombre de verdad y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo al César, o no? ¿Daremos o no daremos?
(S. Marcos 12:35) 35 Mientras estaba enseñando en el templo, Jesús respondiendo decía: –¿Cómo es que dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?
(S. Marcos 14:49) 49 Cada día yo estaba delante de vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Pero así es, para que se cumplan las Escrituras.
(S. Lucas 4:15) 15 El enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.
(S. Lucas 4:31) 31 Entonces descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea, y les enseñaba los sábados.
(S. Lucas 5:3) 3 Al entrar él en una de las barcas, la cual pertenecía a Simón, pidió a éste que la apartase de tierra un poco. Luego se sentó y enseñaba a las multitudes desde la barca.
(S. Lucas 5:17) 17 Y aconteció en uno de esos días que Jesús estaba enseñando, y estaban sentados allí unos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén. El poder del Señor estaba con él para sanar.
(S. Lucas 6:6) 6 Aconteció en otro sábado que él entró en la sinagoga y enseñaba. Y estaba allí un hombre cuya mano derecha estaba paralizada.
(S. Lucas 11:1) 1 Aconteció que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: –Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
(S. Lucas 12:12) 12 Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora lo que se debe decir.”
(S. Lucas 13:10) 10 Jesús enseñaba en una de las sinagogas en el sábado.
(S. Lucas 13:22) 22 Jesús pasaba por las ciudades y aldeas, enseñando y caminando hacia Jerusalén.
(S. Lucas 13:26) 26 Entonces comenzaréis a decir: “Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.”
(S. Lucas 19:47) 47 Enseñaba cada día en el templo, pero los principales sacerdotes y los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.
(S. Lucas 20:1) 1 Aconteció un día que estando Jesús enseñando al pueblo en el templo y anunciando el evangelio, se le acercaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos,
(S. Lucas 20:21) 21 Estos le preguntaron diciendo: –Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no haces distinción entre personas, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.
(S. Lucas 21:37) 37 Pasaba los diás enseñando en el templo, y saliendo al anochecer permanecía en el monte que se llama de los Olivos.
(S. Lucas 23:5) 5 Pero ellos insistían diciendo: –Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea, hasta aquí.
(S. Juan 6:59) 59 Estas cosas dijo en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.
(S. Juan 7:14) 14 Cuando ya había pasado la mitad de la fiesta, subió Jesús al templo y enseñaba.
(S. Juan 7:28) 28 Entonces Jesús alzó la voz en el templo, enseñando y diciendo: – A mí me conocéis y sabéis de dónde soy. Y yo no he venido por mí mismo; más bien, el que me envió, a quien vosotros no conocéis, es verdadero.
(S. Juan 8:2) 2 y muy de mañana volvió al templo. Todo el pueblo venía a él, y sentado les enseñaba.
(S. Juan 8:20) 20 Estas palabras habló Jesús enseñando en el templo en el lugar de las ofrendas; y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su hora.
(S. Juan 8:28) 28 Entonces Jesús les dijo: –Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; sino que estas cosas hablo, así como el Padre me enseñó.
(S. Juan 14:26) 26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os hará recordar todo lo que yo os he dicho.
(S. Juan 18:20) 20 Jesús le respondió: –Yo he hablado abiertamente al mundo. Siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos. Nada he hablado en secreto.
(Hechos de los Apóstoles 1:1) 1 En el primer relato escribí, oh Teófilo, acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,
(A los Efesios 4:21) 21 si en verdad le habéis oído y habéis sido enseñados en él, así como la verdad está en Jesús.
(1 de S. Juan 2:27) 27 Y en cuanto a vosotros, la unción que habéis recibido de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que alguien os enseñe. Pero, como la misma unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no falsa, así como os enseñó, permaneced en él.

Paiduo (6/13)
(1 a los Corintios 11:32) 32 Pero siendo juzgados, somos disciplinados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
(A Tito 2:12) 12 enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas,
(A los Hebreos 12:6-7) 6 Porque el Señor disciplina al que ama y castiga a todo el que recibe como hijo. 7 Permaneced bajo la disciplina; Dios os está tratando como a hijos. Porque, ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina?
(A los Hebreos 12:10) 10 Ellos nos disciplinaban por pocos días como a ellos les parecía, mientras que él nos disciplina para bien, a fin de que participemos de su santidad.
(Apocalipsis 3:19) 19 “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete.

Rabbi (6/13)
(S. Mateo 26:25) 25 Y respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: –¿Acaso seré yo, Maestro? Le dijo: –Tú lo has dicho.
(S. Mateo 26:49) 49 De inmediato se acercó a Jesús y dijo: –¡Te saludo, Rabí! Y le besó.
(S. Marcos 9:5) 5 Entonces intervino Pedro y dijo a Jesús: –Rabí , es bueno que nosotros estemos aquí. Levantemos, pues, tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
(S. Marcos 11:21) 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: –Rabí , he aquí la higuera que maldijiste se ha secado.
(S. Marcos 14:45) 45 Cuando llegó, de inmediato se acercó a él y dijo: –¡Rabí!} Y le besó.
(S. Juan 1:38) 38 Jesús, al dar vuelta y ver que le seguían, les dijo: –¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: –Rabí –que significa maestro–, ¿dónde moras?
(S. Juan 1:49) 49 Le respondió Natanael: –Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el rey de Israel!
(S. Juan 3:2) 2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: –Rabí , sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, a menos que Dios esté con él.
(S. Juan 4:31) 31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban diciendo: –Rabí, come.
(S. Juan 6:25) 25 Cuando le hallaron al otro lado del mar, le preguntaron: –Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
(S. Juan 9:2) 2 y sus discípulos le preguntaron diciendo: –Rabí , ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
(S. Juan 11:8) 8 Le dijeron sus discípulos: –Rabí, hace poco los judíos procuraban apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

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