Plan de Lectura Bíblica – Intro

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plan de lectura bíblica – una meditación por Samuel Clark

Queridos amigos del Camino:

¿Cómo va este nuevo año de caminata? Es bueno celebrar la Encarnación del Hijo Eterno, y el fin de un año, para empezar otro año con sus ciclos, sus expectativas y sus sorpresas. Pero es tan fácil seguir igual que el año pasado. El año nuevo significa solamente un número más en la fecha en realidad. Durante este año vamos a cumplir otro año de vida. Estamos más cerca que nunca a Su Venida por nosotros o nuestra partida para estar con El. Necesitamos tomar un tiempo para evaluar nuestra vida, hacer correcciones, poner metas y planear el año. ¿Lo has hecho este a ño? Espero que sí.

Un buen pasaje para recordar cuando estás pensando en metas es Josué 1:7-9: “Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó: no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito. ¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.” Dios dijo esto a Josué en su comisión personal después de la muerte de Moisés. Todo el peso de la tarea de ser el líder del pueblo descendía sobre este hombre que había caminado en la sombra de Moisés por 40 años. Delante de él y el pueblo de Dios estaba la Tierra Prometida. Sólo les tocaba conquistarla.

Había un sólo secreto para la prosperidad en su camino y el éxito en su campaña: guardar la ley de su Dios. No es suficiente saberla ni entenderla. Para lograr la victoria es menester hacerla. Suena como lo que Jesucristo encomendó a Sus Apóstoles en Mateo 28:19,20: “Por lo tanto, id y haced discípulos a todas la naciones, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (margen: siglo). Nosotros también estamos ante una tarea enorme. Necesitamos aprender el secreto de Josué para llevar a cabo la voluntad de Dios en nuestra generación y campo de acción.

La prosperidad prometida no era material ni el éxito profesional. Era para cumplir la voluntad de Dios para su vida. Era para hacer su contribución en el Plan Eterno de Dios para salvar a este mundo y establecer Su Reino en toda la tierra. Básicamente esto es lo que significa prosperidad y éxito para nosotros hoy en día también. Por lo tanto, debemos ser personas que siempre tenemos la Palabra de Dios en nuestra boca, meditando en ella día y noche. Así podremos hacer todo lo que ella dice y hacer discípulos de Cristo que harán todo lo que El ha mandado.

No hay duda de que Dios quiere que prosperemos y tengamos éxito en nuestra vida material. Pero si no estamos creciendo, si no estamos llevando fruto en nuestra vida espiritual, si no estamos buscando el Reino de Dios primeramente, las cosas materiales no van a venir de El (Mateo 6:33).

En Deuteronomio 17:14-20 hay unas instrucciones para los futuros reyes en Israel. Nos muestran cómo podemos practicar el secreto de una vida basada firmemente en la Palabra de Dios. Versículos 18 y 19 dicen: “Y sucederá que cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro, en presencia de los sacerdotes y levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos.” La promesa de Dios, si el rey lo hiciera, fue un reino prolongado para él y sus hijos. David tenía ese deseo de oír, leer, meditar y estudiar la Palabra de Dios todos los días de su vida (Salmo 27:4). Pocos reyes siguieron su ejemplo y prosperaron como Dios había prometido. Los dem ás sembraron las semillas de la ruina de la nación.

Hoy no tenemos necesidad de escribirnos una copia de la Biblia. Todos tenemos una o varias copias. Pero, ¿la llevamos con nosotros? ¿Leemos algo de ella cada día? ¿Estamos guardándola cuidadosamente en la práctica? Para nada servirá tener una biblioteca llena de traducciones de la Biblia, comentarios de expertos o estudios bíblicos, si no los estamos leyendo y haciendo.

Espero que uno de tus propósitos para este año sea leer las Escrituras cada día y tomar tiempo para escuchar a Dios y platicar con El. No hay nada más normal y saludable para la vida de un hijo de Dios ya que El prometió estar con nosotros todos los días. El año pasado muchos leyeron toda la Biblia. Usaron la guía de preguntas para estimular la meditación. Creo que muchos lo van a hacer de nuevo. Otros han pedido copias de las preguntas para este año. Si tú tienes tu propio programa con más o menos los tres capítulos diarios, eso está muy bien. Sólo quiero animarlos a todos a que lean diariamente y que mediten en lo que leen. Las preguntas de Saulo cuando Cristo se reveló a él en el camino a Damasco son buenas para la meditación: “¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que yo haga?” Estas preguntas nos ayudarán a sacar el jugo de cualquier lectura b íblica.

El problema mayor para los que hacemos metas para el año, no es el deseo sino la disciplina para hacerlo todos los días. Hay días que son un desastre desde los primeros momentos hasta los últimos, cuando no podemos hacer lo que nos propusimos lograr. Si tenemos una actitud legalista vamos a tratar de lograr la meta…y luego sentir culpabilidad o abandonar el proyecto cuando por el cansancio nos quedamos dormidos. Pero la disciplina no debe ser legalista. La disciplina planea el día para lograr los objetivos o para recuperar al día siguiente para no estar desanimados con pequeños fracasos. De hecho la falta más grande de muchos es no planear el día, asignando tiempo para todo lo que es importante, practicando el principio de la prioridad en todas las actividades. Si no es esencial la lectura de la Biblia, no va a tener la prioridad entre nuestras actividades que merece.

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” es una demostración de la importancia de la Biblia para el creyente. Sabemos muy poco de la vida devocional de nuestro Señor Jesús. Sabemos poco de las prácticas devocionales de los apóstoles. Yo creo que Dios lo hizo así para que no siguiéramos ciegamente sus prácticas sino que buscáramos cómo hacerlo en nuestro tiempo. Tenemos tantos recursos y maneras de leer la Biblia hoy en día que ellos no tenían. Y aún así, muchos no la leen todos los días.

Aunque yo soy un anticuado que lee y estudia la Biblia impresa, yo sé que hay programas de lectura, estudio y oración en el Internet. Hay páginas web con grandes ayudas para la vida devocional. Estoy convencido de que este mundo podría ser evangelizado rápidamente con los recursos disponibles. Lo que nos falta es gente que llena los requisitos de la prosperidad y el éxito… leyendo, meditando, haciendo y compartiendo la Palabra de Dios todos los días. La falta de compromiso con Dios se nota en cómo desaprovechamos las Escrituras en nuestra vida diaria. Deberían de ser nuestra comida, nuestra guía, nuestras armas espirituales y nuestra meditación constante. Entonces podremos andar en victoria, abundancia y éxito. Y Su Nombre será santificado, Su Reino vendrá a nuestro ambiente y Su voluntad será hecha en nuestras vidas.

Abrazos,
Samuel Clark

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